El acta secreta del caso Víctor Jara

En el documento, que consta en la investigación que sustancia el ministro Juan Eduardo Fuentes Belmar desde 2005, el ex jefe de la DINA Manuel Contreras acusa a su subordinado Pedro Espinoza de ser el responsable de la muerte del cantautor. Si bien es conocida la rivalidad entre ambos ex militares, hay antecedentes en el proceso que indican que el “Mamo”, en esta oportunidad, dijo la verdad. Jorge Molina Sanhueza
En toda investigación criminal hay momentos donde un solo detalle permite armar un complicado rompecabezas de hechos y circunstancias. Esta ecuación es la misma en la que está el ministro de la Corte de Apelaciones de Santiago, Juan Eduardo Fuentes, con uno de los crímenes más emblemáticos cometidos durante el régimen militar: el homicidio de Víctor Jara. Y es que el magistrado tiene en el expediente un acta secreta, redactada en el penal cordillera en mayo de 2007, donde el ex jefe de la DINA, el general ® Manuel Contreras Sepúlveda, acusa a quien fuera su segundo de a bordo, el brigadier ® Pedro Espinoza, de asesinar al artista. El documento, al que tuvo acceso El Mostrador.cl fue redactado por el “Mamo” junto a otros ex oficiales del servicio represivo, a raíz de problemas de convivencia interna de la cárcel militar, donde intentó mediar nada menos que el entonces jefe de la guarnición militar de Santiago, el renunciado general Gonzalo Santelices. Este último, cabe recordar, está imputado por su participación en el retiro de prisioneros desde la cárcel de Antofagasta para que fueran fusilados por los miembros de la Caravana de la Muerte en los días posteriores al Golpe del 73. De traidor a traidor y medio En las cinco páginas de las que consta el escrito, aparecen hablando los mencionados, junto a Fernando Laureani Maturana, Miguel Krassnoff, Carlos López Tapia (primo del ex ministro Juan Guzmán) y Marcelo Moren Brito. Ahí se da cuenta de distintas apreciaciones sobre la situación judicial que los afecta, pero sobre todo está la dura respuesta de Contreras a una carta escrita por Espinoza, donde acusa al general en retiro de ordenar todos y cada uno de los crímenes cometidos por la DINA. Pero el “Mamo” no se quedó callado. “Considerando lo actuado y dicho por este traidor de Espinoza, ahora si que diré todo lo que sé con respecto a él... ¡Nunca he hablado en contra de un subalterno, pero ahora lo haré, diciendo todas las responsabilidades que a él le caben en la DINA y aquellas que tiene antes de que fuera destinado a ésta, pasando por la muerte de Víctor Jara!”, señala el acta. No es la primera vez que Contreras acusa delitos de otros. En 2006 aseguró que Pinochet se enriqueció con el narcotráfico, en una declaración que prestó ante el juez Alejandro Pavez por la muerte del coronel Gerardo Huber, que generó más de una polémica. Viejos enemigos Aunque las rivalidades entre Contreras y Espinoza son de vieja data, lo cierto es que los dichos del primero no son una mera denuncia al boleo en torno a la muerte de Víctor Jara. Tanto es así que, desde que el documento llegó a manos del ministro Juan Eduardo Fuentes, se han realizado una serie de diligencias que han ido cerrando el círculo sobre Espinoza, y que posibilitarían aclarar este emblemático caso que, a diferencia de muchos otros, aún no tiene a responsables identificados. Y es que lo dicho por Contreras destapó un hecho desconocido en la investigación: Espinoza, antes de ser destinado en “misión extrainstitucional” a la DINA, fue el hombre que hizo las veces de ejecutor de las órdenes del Estado Mayor, en los días posteriores al Golpe. En ese contexto es que le habría correspondido asesinar a Víctor Jara. En otras palabras, Espinoza en Santiago hizo las veces de la Caravana de la Muerte por distintos centros de detención. Para confirmar cómo operaba la estructura de la época, el magistrado Fuentes Belmar dictaminó interrogar a quien fuera asesor de la Junta Militar, el periodista Federico Willoughby Mc Donald. Otro que prestó testimonio fue Alvaro Puga Cappa, miembro del aparato de prensa, que estuvo muy ligado a las operaciones sicológicas del régimen junto a Antal Liptay. Puga, señalan fuentes cercanas al caso, aparece en el proceso porque el encapuchado del Estadio Nacional, Juan René Muñoz Alarcón -asesinado posteriormente por los propios servicios de inteligencia-, testificó que éste fue su jefe directo en la DINA. Alcurnia militar Las imágenes aún están en la retina de la teleaudiencia. En 2006 el grupo La Funa se dirigió hasta el edificio del Ministerio del Trabajo, ubicado en Huérfanos con Teatinos y ahí denunció al ex oficial de Ejército Edwin Dimter, conocido como “El Príncipe” en el Estadio Chile, y sindicado por algunos testigos y organizaciones de derechos humanos como el autor material de la muerte del cantautor. Los manifestantes tomaron el ascensor y llegaron a la oficina que Dimter ocupaba en la Superintendencia de AFP y le enrostraron las torturas y malos tratos que dio a los prisioneros en el centro de detención, e incluso lo golpearon. Todo, por cierto, quedó filmado. Pero ni reportajes sobre su vida, ni el reconocimiento de testigos que aseguran que era el encargado de tomar las identidades de los presos, sirvieron para que el ministro Fuentes lo encausara. Muy por el contrario, Dimter presentó acciones legales en contra de sus agresores por el “asesinato de imagen” que cometió dicho grupo en su contra. Dimter efectivamente reconoció ante el magistrado haber estado en el Estadio Chile, pero negó ser “El Príncipe”. En todo caso no era un aparecido. Estuvo preso durante la Unidad Popular ya que participó en el “tanquetazo”, recuperando su libertad tras el Golpe. Junto con Dimter, los ex oficiales Roberto Souper y Raúl Jofré González también reconocieron haber estado asignados a dicho centro. Tómate una foto Otro interrogado fue el analista de defensa Daniel Prieto Vial, quien al momento de prestar declaración ante la actuaria del magistrado, negó cualquier vinculación con los hechos, valiéndose de fotografías tomadas junto a la Presidenta Michelle Bachelet para justificar una “conducta intachable”. El experto llegó hasta el despacho del magistrado para ser interrogado, ya que en uno de los cuadernos que mantiene hay un testigo que asegura que en el Estadio Chile hubo un sujeto apellidado Prieto y que podría ser el profesional antes mencionado, ya que las características físicas así lo indicarían. El juez Fuentes asumió en 2005 el caso por la muerte de Víctor Jara, detenido el 12 de septiembre del 73 en la ex Universidad Técnica del Estado (actual Usach), donde el artista e integrante de las Juventudes Comunistas prestaba servicios como director teatral. En la investigación se encuentra sometido a proceso el comandante (R) del Ejército Mario Manríquez como co-autor -no el material- del homicidio calificado de Jara, en su calidad de ex jefe del entonces campo de prisioneros que funcionó en el otrora Estadio Chile.
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